La ciudad escrita es diversa: segunda entrega

Las siguientes poesías, los siguientes relatos, forman parte de las voces de miembras de la Colectiva de escritoras y editoras de La Plata.

Ilustración por Paz Santos Morón

Abecediario

No es tan claro entender qué somos ahora. Intentamos ponerle nombres pero hay palabras que no nos salen, no se componen, las letras por todos lados y nosotras puro cuerpo. Todavía necesitamos nombrarnos aunque ya nos sepamos. Palpita furioso el corazón en la colectividad.

En este instante de rebeldía, donde no hay entendimiento para comprender en qué nos hemos convertido, se hace necesario desarmar las fronteras y mutar del cuerpo. Buscar palabras nuevas y protagonistas olvidadas, para que la locución tenga otro matiz y otro color. Ahora que emergen más voces en la superficie de la vida, es urgente hacerlas eco.
No es tan claro entender qué somos ahora. Ya pusimos el cuerpo, pusimos las muertas, pusimos el tiempo, pusimos les hijes, pusimos las ideas y pusimos el corazón. Ahora es momento de sacarles todo, negar todo, reinventar todo, suturar todo. El tiempo de la revolución es ahora.

Estamos surfeando la ola. Sentimos el poder en nuestras manos como nunca antes lo habíamos sentido. Quizás nosotras no necesitamos ponerle nombre a todo lo que estamos rearmando; en una de esas esa era la lógica de ellos y no la nuestra. A fin de cuentas, estamos expropiando el pedazo de vida que nos han robado. Y eso no puede ser más que felicidad.

Por Natalia D’amico / Maga Zulú

Mensajeame ni bien llegues
le grito mientras la observo
doblar la esquina
somos de poca plata
de poco taxi
de caminar la noche
con ojos en la espalda
nunca por vereda
vamos por la calle
con la mirada al frente
bien de valientes
jamás se muestra miedo
nunca se baja la mirada
son estrategias de supervivencia
y bien a mano un arma de defensa
palo, garrote, navaja, botella, etc
mensajeame ni bien llegues
le grito a mi amiga La Negra
mientras la observo doblar la esquina
nacimos en la periferia del cuadrado
somos pibas de barrio
por eso empatizamos
nos conocimos en el colegio público
porro en el baño
vino en cartón
del lobizón
mucha vagancia
y poco estudio
desde Pablo Lezcano
hasta rock pesado
militantes del ritual del asado
carnívoras y feministas
con dudas e inseguridades
de a momentos existenciales
pero sobre todo pasionales
lejos de llegar a fin de mes
sabemos que estar indignadas
es un estado de lucidez
que la justicia es injusta
que ningún pibe nace chorro
que nuestra ciudad
es extremadamente gorila
y que jamás seremos policías
mensajeame ni bien llegues amiga!

Por Glenda Pocai

Altillo Nro13

Estábamos las siete sentadas a la mesa y una de nosotras sacó un objeto redondo que reflejó el blanco de las paredes, como un chispazo en el centro del altillo. Qué tenés ahí, le preguntó una: entonces nos mostró y pudimos ver bien. Era una de esas esferas de vidrio llenas de agua con cositas que flotan, y que se vuelven tormenta de nieve en un paisaje apenas el agua se agita un poco. Una esfera de vidrio con una maqueta chiquita y una tormenta de nieve en potencia, como la que tenían tus abuelos en una repisa.
Adentro de esta esfera de vidrio había un árbol y una casa con dos amigas. La palabra precisa para decir lo que había adentro de la esfera es diorama: una representación tridimensional de una escena.
La nieve estaba casi quieta en el suelo, de mano en mano temblaba un poco. Nos fuimos pasando la esfera de vidrio que tenía adentro un diorama en miniatura de dos amigas y una casa. Una de nosotras dijo que parecía todo pintado a mano, entonces otra que estaba sentada enfrente quiso tomar la esfera de vidrio para ver. El movimiento brusco hizo caer la esfera de la mano que la sostenía y rodar por la superficie de la mesa: con esa misma facilidad, un varón irrumpe en un mundo y lo demuele. La tormenta blanca se desató adentro de la esfera de vidrio, que ahora estaba con la casa tumbada de lado. La que nos había mostrado el objeto frenó el movimiento de la esfera que rodaba, después la apoyó en la mesa, sobre su base de madera. De las amigas vivía una. La casa estaba destruida.
Quedábamos nosotras siete en este altillo que de alguna forma es como esa esfera de vidrio: una réplica en pequeño del mundo; una representación que nosotras tratamos de hacer y de deshacer, de un mundo fundado por otros. Mirábamos el diorama arrasado adentro de la esfera de cristal y la nieve asentándose despacio sobre ese paisaje.
No mucho después empezó la nieve acá adentro. Una de nosotras señaló, Está nevando, y las otras seis miramos también los copos que caían. Desde entonces sigue copiosa la nieve blanca que nos enfría los cuerpos. La nieve se desprende desde el techo en diagonal del altillo, se cuela abajo de la mesa, humedece los libros, nos moja los colchones, nos ablanda el pan, nos va poniendo lacios los ánimos a las siete que estamos vivas acá.

Por Julia Porto

XIV.

“Que el cuerpo sea siempre un amado espacio de revelaciones”. Algo así escribió una vez Alejandra Pizarnik.

Revelaciones o rebelaciones. La acción de revelar, como los químicos en que sumergís los papeles fotográficos y dejan las imágenes a la vista, aunque a veces sólo a retazos, escenas algo fantasmagóricas, pedazos de planos. Es que no siempre calculamos bien la exposición. O el cuerpo que se nos rebela, como una escisión de nosotras mismas.

Aunque hagamos el juego de los diccionarios miles de veces y siempre abramos en una página diferente hay palabras que no vamos a encontrar porque nadie las inventó antes porque no es necesario que las inventemos ahora porque nos encantan las palabras, pero hay días que no importan y nos movemos con la convicción del deseo de que no haya espacios sagrados de sacar el manto de solemnidad a algunas cosas.

Si siguiéramos con ese desafío de agendar cada día con un nombre, hoy podría ser COMPLICIDAD

Por Martina Dominella

Fin del cuento

Mujer

Una

vez

Una

había

Por Paloma Sánchez

Historia

vos sabés que anoche
estaba desparramada en un sillón de la fiesta
y fumaba un cigarrillo armado como si fuera aire
cuando en un momento me pregunté
que cómo fue que llegué hasta acá

y se me ocurrió que, tal vez,
todo haya empezado aquel martes
a eso de las diez de la mañana
en el cuarto que había sido mi cuarto
de alfombra rosada y empapelado de flores

esa mañana que amanecí forzosamente
en la casa vacía, vaticinio de la mudanza
sobre un colchón medio sucio tirado en el piso
entre el televisor y una caja de pizza vacía
los carozos desparramados por toda la alfombra
y dos botellas de vino a medio terminar
entre tucas y ceniceros colmados

puede que todo haya comenzado
en el momento exacto
en que mi madre abrió la puerta

y ahí me vio
semidormida
y totalmente desnuda
con mi vecino abrazándome por la espalda
desnudo él también

el vecino que venía a tomar mate y cortar el pasto
que me buscaba para ir a ranchar a la plaza
o para jugar al fútbol en su jardín

el vecino que me traía puchos de noche
que fumábamos sentades en el piso
bajo el alero del patio de adelante
mirando cómo la noche transcurría en el pueblo
suave y profunda
lenta
entonces él acercaba su mano a mi rodilla
y me apretaba el muslo con la firmeza justa
para que mis dieciséis años y yo nos desarmáramos ahí
frente al garage
en el patio de adelante

en ese momento en que mi madre abrió la puerta
aún con el picaporte en la mano
levantó alto las cejas
y me llamó tilinga

vos sabés que de vuelta en el sillón de la fiesta
se me ocurrió que si tuviera que volver a empezar
probablemente volvería a hacer lo mismo
porque tuve la dignidad de sentir
que no me arrepiento de nada

Por Juana Saraví Tammone

CV

Mis tíos me tocaban las tetas
Que ni tetas eran a esa edad
El dentista, un casi familia
Me revisó los ganglios, todos,
Hasta los inguinales
Hurgaron en mi cuerpo varios médicos
Con el título a su espalda, bien notorio
Me hicieron desvestir con ceño académico
Me mostraron el pito en la plaza
Me tocaron el culo, me levantaron por el aire
Metiéndome la mano en la raya
Me rodearon y me tomé cualquier micro
El que me sacara de esa esquina
Me mandaron a barrer en la cátedra
Me explicaron mi tesis
Dieron por sentado
Que había vivido en un frasco
Pensaron, lo quisieron
Que de política ni mu.
Hola, señores.
Hola.
Acá estoy,
Siempre estuve.

Por Roxana Aramburú

Lugares comunes

Todxs son fotografxs,
todxs son músicxs: no hay público
todxs viajan a Uruguay
El indie,
no tener tele,
los flequillos cortos,
tener discos originales.

A todxs les gusta el stand up,
y se ponen de moda los observatorios de cosas,
de todo,
porque garpa tener un observatorio de-lo-que-sea.

Me aburro.
Me aburre la falsa modestia y lxs ególatras.

Prefiero el pajarito de tus anteojos
y reírme a carcajadas de videos pelotudos de You Tube
o las frases célebres de mi amiga Jose,
que mientras tomamos unos mates,
recontra lavados
me dice:
“¿Quién puede tener la autoestima alta en esta sociedad de mierda?”.

Uf, qué alivio -pienso-.
Qué bueno encontrar esos refugios,
esos recovecos,
esos pedacitos del planeta que no pudieron no, no pudieron.

Por Florencia Yanniello

I
Las plazas son fundamentales en La Plata
Plaza Moreno es la principal.
En las noches de calor la gente lleva sus reposeras
Verano los recibe con las fuentes llenas
de agua para que se bañen en ellas.
Moreno siempre atareado, papel en mano camino a Tribunales
a ver si logra que a Arquero Divino
no sólo le devuelvan sus dedos sino también su arma.
Ahora hay una pokeparada. Las estaciones posan
para nadie y, disimuladamente, les hacen cuernitos.
Por la noche la gente se junta a escuchar música tomar mirarse
y los santos en las torres de la catedral se cubren con sus mantos
esperando que se vayan a dormir.
Algunas mañanas nos encontrábamos con un amigo
yendo a trabajar nos deseábamos un buen día
yo imaginaba que tejíamos una tela de araña
alrededor de la plaza las gárgolas recibiendo al sol
y los faunos riendo por nuestro encuentro.

II
El ingreso a este mundo se produce atravesando 1 y 44
martes jueves y sábado por medio
dos parroquianos te recibirán
con el programa de la fecha
del hipódromo de La Plata.
Puede que te sientas una amazona atravesando la niebla de la eterna juventud
el humo que rodea un lugar lleno de viejos fumadores que apuestan su vida en cada carrera
te hará sentir joven y fuerte.

Una de las condiciones principales parece ser
no tener el segundo botón de la camisa prendido, a veces hasta ni tenerlo.

Siempre una ceremonia
estudiar una pantalla que indica lo que pagan
una fila, una fija, una apuesta
largaron
Un zumbido que va en aumento
Estertóricos gritos
Y cruzaron el disco.

Pero yo no vine a ser una mirona vine
a tomar cerveza apostar
una trifecta el 1 el 4 y el 7
me vuelvo una gritona más
prendo un pucho sin notarlo
anoto las carreras.

90 pesos
mi primer triunfo
burrero.

Por Iru Escobar

La paranoia es la certeza de que dios nos esta observando
La presencia de dios en mi es infinita
Yo soy diosa
Oráculo de diosas

la luz que necesito podré encontrarla en el poema
En 5 meses podré tomar la autopista
no podré olvidarte antes, no antes de encontrar la luz en el poema

Es muy lejos este lugar,
Desde la capital, cuesta tanto ir hacia adentro…
Más cerca queda cualquier aeropuerto

Podés intervenir en la escena todo lo que quieras
Podés ser todo lo Leo que quieras
Podés construir tu burbuja y vivir mejor ahí

Pero se va a pinchar al tocar el cielo…
Ahora me está besando un ángel,

esto de no nombrarte te está haciendo más grande

pueden hipnotizarte con algún personaje del horario estelar
pero no pueden robarte este lugar,
lo acabás de inventar
Te acordás?

Por María Queirel

Ayer pasé por tu departamento viejo, de conmigo. Te mudaste y dejaste, en la esquina, colgando del árbol, un cadáver mio de joven con las palmas y el cuello hacia arriba. La entrega, pienso, yo era la Señora entrega con vos y quedé ahí tan joven y pálida, con el pelo bien nutrido, el acné bastante resuelto, los brackets y el gesto de la generosa. Un cadáver mio de joven que cuelga de la luz y yo miro tambalearse con tiempo. Después el almacén con el pizarrón apoyado en la puerta en que comprábamos lo que vos querías siempre, y yo pensaba que también, porque vos ya habías sorbido todas mis cositas y mis gustos, porque sí, decías, porque mi mundo te gustaba tanto que me lo ibas robando, re gil y copión, onda hermano menor. Así que yo siempre no quería roquefort, panceta y coca cola; no quería soñar con familias y negocios de alguna hippie de la tele; yo siempre no quería besarte tan fuerte hasta perder los brackets y la sangre en el acolchado, y que me lleves desmayada a la guardia, que me agarres bien fuerte los brazos y me prometas que ibas dejar de matarme, otra vez, para siempre. Yo no quería que grites todo lo que me amabas y sacudas, así , a la enfermera, que te golpees la cabeza contra la pared de la guardia y susurres mi nombre, como gastándolo, tocándome a mí y a la virgen de porcelana, a mí y a la virgen de porcelana. Yo quería algo pero no me acuerdo, no sé.

Por Juli Novelli

¿soy un pájaro?
¿soy un pájaro?
¿una rama que se desnuda en el otoño?

qué…

¿soy unas cuántas palabras?
¿una manzana a medio comer?

¿es la vida

…la sustancia que me hace volar, me desnuda
me escribe y me come a pedazos?

qué vuelo lento, qué vestimentas débiles

qué pocas letras, qué apetito eterno

¿quién seré…

cuándo de mi no queden más que plumas
más que viento
que palabras
semillas?

¿quién será capaz de hacerme volar, de desnudarme?
¿quién será capaz de leerme, de comerme a pedazos?
¿quién, cuando de mi no quede más?

Por Ana Colombina

Secuencia #1

Lo que más me impactó fue que fuera sola al cine
Había una cosa de mujer joven independiente
Absolutamente atractiva
Para mis dulces dieciséis

Si la tengo que imaginar
Está bailando elétrica de Daniela Mercury
El disco en vivo
Que después quedó en repeat en mi cerebro

En su casa de ventanales gigantes y muchas plantas
Su cuarto era una especie de injerto adosado, un galpón
Tenía un montón de cosas violetas
y adoración por los jabones decorados

La piba me odiaba, su amiga me odiaba
Su otra amiga no entendía por qué estábamos ahí
Surfeando sobre tanto desprecio
Y tomando birra a la vez

Yo estaba embelesada con su piel trigueña
Color de verano ahí nomás del bosque
De humedad de mierda y Fifba
De pura cosa inédita en mi ansiedad

Si, estaba impactada por lo del cine
Y porque de ahí sale la historia con ese pibe que conoció
Y después se fueron a tomar unas birras y cogieron algunas veces
Y todo quedó ahí

A mí me parecía una delicia
Me daba envidia no ser ella
y también tenía ganas de ser yo
Quien la tocara sigilosamente durante la proyección

Y la recuerdo chupando una naranja
Y hablando de una muestra de fotos que quería ir a ver
Y wow cuántas cosas que hace esta piba
Y wow, ser mujer, esa palabra
La u y la j desembocando en la e
Son como un subeybaja pero en el agua
Las cosquillas que sentís en el pupo cuando te vas deslizando
Un tobogán hacia arriba que termina cuando tu cuerpo sale del tubo y algún pelotudo te espera con el pelotazo preparado.

Por Antonella Rapetti

hoy vi un escarabajo
en esa heladería
que tomamos un helado
y nos fuimos a la isla
a ver la luna en auto
el escarabajo dado vuelta
movía bocha las patas
a mí se me chorreaba la salsa
que le puse arriba al helado
toda apelmazada
caía por mi pera
y yo me la chupaba
con la lengua entera
mirando el escarabajo
pensando en todos
estos días de cambiar
fortalezas de lugar
y dejar
de cavar fosas
a mí me gustaría
ser una gran emperadora
y levantar amistades
sobre las ruinas
del romance
que vayamos al río
que bailemos la base
que me ubiques en la palmera
en alguna de las palmeras
las del paseo a la isla
que tomemos otro helado
en esta heladería
porque además
me gustaría
que me des vuelta
como al escarabajo
y así
capaz verías
que muevo bocha las patas
pero no corto a ningún lado

Por Lucía Schvartzman

MORBO

Cuando el aburrimiento te coma y ya no te quede nada por hacer, porque no hay nada más solitario que el morbo y entonces estés tan al borde, tan border line y los sueños te jodan todo, te llenen de cigarros noctámbulos y el morbo, otra vez, más solitario que nunca te haga sangrar los labios. Y busques una naranja, una sandía, un travesti, un trans, un diez años menos, una novia para transgredir, un amor menos con una bolsa en la mano, una colección de abandonos empieza a pesar y entonces ahí estas, parado en la crisis final que no te dice a donde tenes que ir sino que te escupe el lugar exacto en el que estas. Ahí, solo, con tu morbo y el tiempo que sí puede más. Te persigue. Se te cae la carne, el culo se pone flaco o demasiado gordo, la piel ya no es tersa, ni fresca, la cara llena de quejas, los dientes llenos de caries, se te cae una muela y ya sos grande y seguís buscando no se sabe dónde. Y hay alguien que escribe pensando en tus morbos porque se los contaste. Te equivocaste y se los contaste y te abandonaron, te hicieron tantas, tantas, que no sabes hacer de otro modo. Estas tan sucio, tan sucia, sos tan puta, tan putita discó que no podes más y te vas. Vendes todo y te vas. No para escapar sino porque no pudiste construir otra opción. Cuando todo el tiempo que tardes en volver a empezar lo uses para seguir ya no vas a poder estar. Porque estamos tan equivocados que viajamos para reemplazar. Vamos a parís, Rusia, Brasil, Berlín, centroamérica o volvemos de donde salimos, porque no podemos más. Si la montaña, la ciudad, el pueblo, la playa o el fondo del mar. Y es que hay un único reloj que nos persigue porque estamos tan confundidos, que no entendemos, que el tiempo existe, porque nos vamos a morir.

Por Ele Beverini