Marica empoderada

Representante de su generación encarna en internet la visibilidad como estandarte en un país donde el homo-lesbo-trans odio aún hoy se vive a flor de piel. Namuel no es una marica disfrazada de ídolo pop.

Texto / Ulises Rojas
Foto / Valentina Campos Toro

Una marica trepadora. Se lanzó a la escena del pop chileno en el 2015 con una fuerte estética visual y mucho contenido político en sus canciones. Representante de su generación encarna en internet la visibilidad como estandarte en un país donde el homo-lesbo-trans odio aún hoy se vive a flor de piel. Namuel no es una marica disfrazada de ídolo pop.

Las redes sociales lo catapultaron más allá de los Andes, en sus primeros trabajos ostentaba romances con señores mayores y en la actualidad se regodea con Mostras y Drag Queens. Maldita ingenuidad,lanzado en diciembre del año pasado, tiene más de 30 mil reproducciones en YouTube y fue número 1 en Itunes Chile. Con canciones autobiográficas, el ex tecladista de Javiera Mena promete volver con un disco mucho más politizado que sus trabajos anteriores, cosa que evidencia en su actual corte, Yugoslavia

Una voz aflautada

Manuel Granic más conocido como Namuel -Cantante, tecladista- de 24 años de edad, saltó a la fama hace dos años después del lanzamiento de su disco Folclórico. Disco de donde se desprenden los temas Las Medallas y Lucha libre que se caracterizaron por plasmar abiertamente dramas maricas. A fines del año pasado Maldita Ingenuidad fue su
corte de difusión con mucha repercusión que cruzó la cordillera para hacerlo conocido en Latinoamérica y el mundo. Sin miedo a ser una cola (loca) en un contexto represivo y homofóbico, en la actualidad se encuentra promocionando su nuevo single Yugoslavia, una canción que cuenta con su autoría y con influencias de las T.a.t.u y Alizée.
El caso Zamudio sirvió para generar conciencia en Santiago de Chile y en todas las regiones del país pero sin embargo la violencia y odio hacia la comunidad lgtb se siguen reiterando. Hace poco menos de un mes dos transformistas fueron secuestradas y torturadas en pleno centro de dicha Capital. Si bien cuentan con unión civil y los grupos de activismo político están presionando para que se apruebe una ley de Identidad de género, todavía falta
mucho para que se sienta una igualdad real. El matrimonio igualitario, ley con la que contamos en Argentina desde el año 2010 todavía es una realidad distante en sus tierras. En contraste con ello los grupos de activismo disidente y los Artistas de la industria musical, escritores, periodistas, son muy visibles y construyen un discurso de inclusión en sus trabajos con el que llegan a una gran masividad.

¿Qué cambios notaste después del lanzamiento de folclórico?

En ese momento empecé a agarrar vuelo en el sentido de tocar en vivo, todas las semanas me invitaban a fiestas a hacer “intervenciones en vivo” y cosas así. También asumo que la gente le puso cara a mi música, ya que nunca me había presentado en vivo casi y no tenía ningún video.

¿Qué importancia tiene ser visible en tu trabajo?

Es una de las cosas más importantes para mí, junto con el ocupar el arte como método de escape y desahogo. De hecho, siempre me están preguntando que por qué no apunto a “un público más masivo” (heterosexual) o si disfruto esto del arte de nicho pero no es un esfuerzo consciente, sólo estoy representándome a mí. Al final todo lo que hago es autobiográfico y es genuino, creo que ya estoy demasiado viejo para crear un personaje y buscar agradarle al público heterosexual. Ellos ya tienen todos los medios masivos, realmente paso de ellos.

¿Quiénes son tus referentes en la música y en la vida?

¡En la música tengo un sinfín de referentes! Me crié escuchando hasta que se deshizo el CD de “Grandes éxitos de Shakira” y me acuerdo hasta el día de hoy, religiosamente, de todas sus letras. En mi adolescencia y toda esa búsqueda de la identidad propia me llevó a conocer muchos estilos e íconos de la música, como Dolly Parton, Cyndi Lauper, Nina Simone, Björk, etc. Ahora último me inspira mucho una rapera llamada Cupcakke que empezó leyendo poesía en la iglesia y actualmente es famosa por rapear sobre su vagina. ÍDOLA. La amo.

¿Cómo fue el salto a la masividad?

No lo sé. No me siento masivo. Pero sí me emociono mucho cada vez que alguien que no conozco me hace un dibujo o me manda un meme de Bob Esponja. Son las pequeñas cosas.

¿Cómo es ser una marica (cola) en Santiago y en los medios de comunicación en Chile?

En Chile, para mí al menos, es difícil. No hay día en el que no me insulten al menos una vez en la calle. Siempre gritos desde autos, camiones. Y eso es la “mejor” suerte. La peor es que un grupo de homofóbicos te encuentren en la calle solo y te hagan algo. A mí no me ha pasado, pero a mis amigos sí. Es un peligro muy real y muy cercano. Es por eso que para mí es importante la visibilidad. Para que la gente se dé cuenta de que existimos y que somos personas válidas. En los medios de comunicación uno no existe. Si te sales de la “norma” no vendes y no existes, masivamente hablando. No hay nada que los medios amen más que un buen y viejo estereotipo sexual, de género o racial… mientras más oprimido, mejor.