Qué sabes tú de mi placer

En el marco del congreso transversal Escena Política, la fiesta HIEDRAH resignificó la pista de baile en un aula: inquietudes y posibles caminos esbozados para construir cultura en la nocturnidad.

por / Mercedes Galera

¿Qué esperan ustedes cuando salen a la noche? Esa pregunta fue disparadora de muchas otras que fueron apareciendo como si estuviésemos enunciándolas por primera vez, pero preguntándonoslas hace rato. Convocadxs para generar una charla en el marco del congreso transversal Escena Política- encuentro pensado desde un colectivo de artistas escénicos de la ciudad de Buenos Aires- lxs HiedraH Club de baile compartieron sus inquietudes y sus posicionamientos en un aula del edificio de CarasyCaretas. Como fiesta y colectivo, sostienen desde hace tres años una propuesta concisa que se percibe directamente en su nombre- un un club de baile sin membresía- y basta con leer su pronunciamiento en las redes sociales para entender que esta fiesta es el engranaje de un montón de ideas que buscan desarticular aquello que está impuesto sobre nuestros cuerpos.

Todos los proyectos que participaron de Escena Polítca estuvieron atravesados por una base de autogestión que Ybán, bicha HiedraH fundacional, supo reconocer desde un primer momento: “Autogestionar es algo que tenemos todos los colectivos de escena política, es la espada para defendernos de un montón de situaciones impuestas”. Entonces, una fiesta en la nocturnidad, espacio destinado desde un discurso histórico al reviente y la dispersión, se convierte en una práctica cultural que redefine una manera transversal de hacer política con la autogestión como disidencia: tomar responsabilidad en el acto de decidir a dónde salir, qué esperamos de nuestros momentos de goce y cómo nos disponemos a reconocer las políticas que dosifican nuestro deseo.

Así, una fiesta puede resignificar la construcción cultural que se desarrolla en la noche y pensarse desde otro lugar. A lo largo del encuentro, lxs HiedraH reconocieron distintas dimensiones de su proyecto y dejaron en claro que una fiesta no puede existir sin las personas que la construyen, afirmando que es necesario dejar de generar banderas por los sectores económicos que nos tocan, y generarlas por las cosas que nos pasan. La característica itinerante de la HiedraH – cada evento se hace en lugar que sea pertinente para esa oportunidad- también se traduce como una herramienta de deconstrucción ya que, como dicen ellxs mismxs, el flujo va cambiando según el espacio y junto a una mecánica de trabajo cooperativa, lo que produce el evento es la gente que va a bailar en él y no el lugar donde se hace.

DEVENIR EN EL CUERPO SOCIAL

Uno de los ejes que se mantuvo tanto desde quienes organizan la HiedraH como de quienes participaban de la charla fue la problemática de las habilitaciones. El hecho de que la noche no sea considerada como un contexto para construir cultura hace que todos los proyectos que decidan desenvolverse en la nocturnidad queden en un vacío legal que en la práctica termina dejando a dichos proyectos en una situación compleja donde cualquier razón es válida para clausurar lugares, prohibir fiestas o cancelar eventos.

 Ybán recordó una fecha de Hiedrah –la primera luego de que Mauricio Macri haya ganado las elecciones presidenciales- en la que se presentaron agentes de Control Urbano para verificar que en esa fiesta no se estuviese bailando, ya que es necesario poseer un tipo de habilitación específica que habilite el baile. La anécdota se desenvolvió con el agente ingresando al bar para encontrar a todas las personas del lugar sentadas en el piso. Control Urbano se fue sin clausurar pero una pregunta quedó en la pista: ¿Qué significa bailar? ¿Qué lo vuelve tan importante como para que haya todo un despliegue dispuesto a prohibirlo?

En el aula las respuestas fueron esbozadas velozmente: hay una necesidad en salir a bailar como un ritual, como una posibilidad para que las subjetividades de una persona puedan mezclarse en un espacio colectivo como la pista de baile. Así, lxs HiedraH afirmaron que “toda la bajada de línea está hecha para el cuerpo de clase y no para el cuerpo social. El baile tiene que activar el cuerpo social: eso es lo más democrático”. De este modo, pensando en un cuerpo social y no individual es como también puede responderse a los problemas con respecto a la seguridad de la nocturnidad, entablando la idea de que es necesario generar una política del cuidado colectivo.

FORMAS DE DECONSTRUIR

De la charla participó vía skype el dj y productor chileno Imaabs que logró plantear líneas de pensamiento para defender la construcción cultural nocturna: pensando al capitalismo como una religión con rituales perpetuantes, es posible generar un contradispositivo como profanación. Así, pensar otros caminos implica también una oposición conceptual: en vez de seguridad, cuidado. De este modo, Nahuel, otra bicha HiedraH fundacional, dejó en claro que HiedraH es un espacio de trabajo, de producción, que hace que todas las cuestiones relacionadas con el cuidado de quienes conforman cada fiesta se conviertan en una responsabilidad.

Lo que inició con una pregunta disparadora terminó con un montón de preguntas que abren un horizonte político: cómo puedo divertirme; cómo puedo hacer que lo sacro sea profano; qué valor tiene la vida nocturna dentro de lo artístico o cultural; cómo nos hacemos bandera de lo que producimos en relación a lo patrimonial –pesando a la cultura como un caldo de cultivo-; qué herramientas tenemos como espacios de gestión; cómo combatimos el capital desde nuestro lugar y, otra vez, qué elijo cada vez que salgo.

Esas preguntas son, en definitiva, aquellas que nos hacemos para construir el mundo en el que queremos crecer y para ello debemos preguntarnos entonces cómo se construye la comprensión de ese mundo que queremos generar: es aquí donde la relación entre la cultura y la comunicación se convierte en un punto indispensable. El profesor Luis Sanjurjo plantea en una clase, que “ no tendremos derechos culturales si no entendemos que los mismos son político-culturales-comunicaciones, que son políticas resultadas de procesos, de batallas culturales que acertaron en renovar las técnicas comunicacionales”. Así, la tríada entre comunicación, cultura y política es la que media nuestra comprensión del mundo y por ello son coordenadas ineludibles para entender cómo podemos defender lo conquistado y cómo podemos construir redes de articulación para continuar conquistando derechos culturales. La HiedraH puso en palabras en este congreso algo que viene demostrando hace tres años en las pistas de baile: esta disputa es colectiva y somos muchxs lxs que estamos dispuestos a pelearla.