Libro Primero: Caminar en mi mente


Desde un penal de la provincia de Buenos Aires, Maylo relata cómo son los días de alguien privado de su libertad en Argentina. Libro Primero no es sólo la manera que encontró para contar las condiciones hostiles en las que deben vivir los presos, sino también, y quizás primordialmente, la manera que encontró para sobrevivir: expresarse.

Presentamos entonces el primer capítulo de Libro Primero, la voz de Maylo en Revista Ramera.


 

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Llega el invierno, el frío con su lentitud golpea las paredes de ladrillo común de la cárcel. No se puede explicar cómo me siento por haber perdido tantos años encerrado en lugares horribles sin comida y sin amor. Pero, escribir solamente que no tenía comida y que el invierno golpea las paredes de los pabellones no es nada comparado con lo que realmente quiero escribir.

La realidad es mucho más cruel, muy distinta a la que dibujan los mediocres. He ido en esta vida en busca de algo que no se por qué me desvió de mi camino, he entrado en la cárcel y he salido y, sin embargo, he vuelto a entrar al infierno del cual muchas veces quise salir. Mis años pasaron, mi juventud se alejó y así, a mis 30, tengo la larga necesidad de derramar la verdad que tal vez, a muchos moleste; tal vez describir lo que se vive en la cárcel afecte a muchos bolsillos de arriba. Nadie tuvo el valor para hacerlo y eso me enfurece.

Vivimos en un mundo golpeado por la delincuencia, por las violaciones, los asesinatos, las marchas pidiendo justicia, hay personas a las cuales no les importa la vida del otro. Pero, muchos se equivocan de camino y los meten a lugares
donde mueren, los homicidios son en parte alguna la iniciativa de este libro, la verdadera razón de mi obra. El negocio de la cárcel es una mina de oro, un negocio millonario lleno de penas, sufrimientos, y siempre el que lo paga es el pobre.

Argentina 2015, invierno frío, se escucha la cumbia en el pabellón de la muerte. Pabellón 8, camino por el suelo y miro hacia el fondo y digo en silencio cuantos jóvenes murieron, cuántos más mueren o en el futuro
morirán. Cuántas vidas este mismo piso se llevó. Escucho a la madre de mi hija decir que me cuide por teléfono y como música de fondo mi angelito cantando canciones. Cierro mis ojos y bloqueo todo. Sólo veo su cara y su sonrisa, su mirada, pero de pronto se corta la tarjeta, me quedo con el teléfono en la mano, puteando porque sé que no voy a poder llamar hasta el otro día. La cumbia suena en cada rincón, los gritos de los pibes se escuchan, les gusta el tema, otro pide un cigarrillo y mas allá se escucha que uno tiene hambre. Somos 50 y no me agrada nada estar acá.

Evalúo mi historia, mi camino, la justicia tiene todo el derecho de que estemos aquí, pero nadie se ocupa de nosotros, no lo digo como si fuéramos el centro de todo, lo digo porque no hay que ser muy inteligente para saber que hay abandono de persona y de moralidad.

El 20 de Julio, día del amigo, murió un joven de 24 años: una puñalada en el corazón fue lo que hizo que aquel chico saliera del Pabellón 4 envuelto en una manta rumbo al hospital, donde nunca llegó con vida. Me sorprende mucho
ver a las personas del servicio reírse sabiendo que se van a matar. Ellos son capaces de encarar tales situaciones con el fin de que no se maten, pero para controversia de muchos el servicio no funciona cuando debería funcionar.

A la medida en que escribo este libro corro el riesgo por sobre todas las cosas de morir, pero eso ya no es tan importante. Llegan las elecciones y son muy vivos los políticos, saben que en la cárcel el 88% no tiene ni idea de lo que significa votar!! Pero ellos, los de traje, saben bien hacer las cosas. Durante todo este año se dedicaron a documentar a casi toda la población con el fin que todos sabemos. Es más, decir que hubo personajes encargados de explicar cómo se votaría, pero la calidad de vida no mejora, la comida no es buena y las mantas se hicieron notar por su ausencia Las noticias no salen al aire, Pulti pide más seguridad, Macri quiere el poder del país en sus manos, TN habla mal de Cristina, Scioli ayuda a los pobres y su mujer lo acompaña porque sabe que puede terminar siendo la Primera Dama. Berni sale en los medios diciendo que el narcotráfico va en aumento y que piensa darle una batalla a muerte.

Me parece perfecto, está muy bien que las personas más importantes del país quieran un bienestar para su pueblo, pero hablo con mi voz callada que en el Pabellón 3 los encargados prendieron fuego a un chico, lo rociaron con alcohol y murió debido a las quemaduras. Imagínense un chico de 22 años dentro de una celda, no puede salir por su voluntad, apresado con sus manos a los barrotes, su piel se derrite, los gritos desgarradores que quiebran el silencio lleno de humo invaden el fondo del pabellón, los otros presos empiezan a hacer piquete para que las autoridades,
que deberían cuidarlo, abran el candado. Pero fue una rata más, el fuego había quemado casi por completo el cuerpo del chico que con todo respeto que en paz descanse. Mas allá de que, tal vez, para muchos sea un chorro menos, no merecía morir de esa forma tan cruel.

No escribo un libro de política carcelaria, este libro está generado por mis ganas de cambiar, por luchar por un futuro, cada hecho volcado, cada historia, cada muerte es en forma alguna la verdad sobre lo que pasa y miro adentro. A muchos les parece que encerrar es la mejor forma de ocultar lo que pasa verdaderamente en esta vida. Es decir, pueden ocultar lo que quieran, pueden hacer lo que les plazca, pero me siento libre escribiendo, así que espero que disfruten de su carrera hacia el infierno.