El oscuro poder marica

Alok Vaid-Menon, artista y activista queer sudasiáticx-estadounidense, lleva ya varios años de intensa lucha en Estados Unidos contra la transfobia y la violencia racial. Con el colectivo literario/performático Darkmatter se encuentra actualmente de gira por distintas ciudades norteamericanas. Desde Nueva York dialogó con Revista Ramera sobre su trabajo, proclamando la necesidad de liberación de género como condición básica para cualquier lucha de liberación.

 


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Foto: The Transcending Gender Project


 

Alok Vaid-Menon es artista, joven y de origen sudasiático-estadounidense. Se presenta como alguien que además de escribir es performer, activista queer y fashonista. Su obra abarca temas como la justicia racial, el poder, el trauma, la diáspora y el deseo. Se identifica como una persona trans, aunque no en el sentido convencional. Su condición trans no pasa por una idea de reasignación de género, sino por un fuerte activismo en rechazo a las lógicas binarias que intentan separar los cuerpos entre hombres y mujeres, asignándole a cada uno determinadas características y expectativas de comportamiento. Alok creció en el seno de una familia india de clase media en un pequeño pueblo
del estado de Texas, donde rápidamente aprendió que el mundo sería un lugar difícil y doloroso para quienes no se sientan conformes con el rol que la sociedad le ha asignado a sus cuerpos. “Se nos dice que la feminidad es para ‘chicas’ y la masculinidad para ‘chicos’, pero no hay espacio para la gente como yo: nosotros, los que quedamos fuera de estos binarismos, nosotros que crecemos sin tener el lenguaje para describirnos, nosotros los que constantemente somos borrados de nuestras culturas e historias”, sostiene Alok en una artículo para MTV.

Hace algunos meses descubrí su trabajo en Darkmatter, el duo trans sudasiáticx de performance y artes literarias que comparte con Janani Balasubramanian. Decidí contactarlx y ante mi propuesta de realizar una entrevista no demoró en responder con entusiasmo, contándome que había estado en Argentina, que le encantaba Buenos Aires, su onda y sus activistas. Desde Nueva York, donde reside actualmente, respondió a nuestras preguntas con enorme
generosidad y lucidez.

 

¿Cómo definirías tu obra?

Esta es una pregunta contradictoria para mí porque creo que mi trabajo se propone la resistencia a la definición y a ser categorizado. Con frecuencia me es difícil identificar dónde empieza “la obra” y dónde termina. Lo que privilegiamos como “obra”, “arte”, “política”, es todo muy confuso para mí. Pero supongo que mi “obra”, entonces, es la acumulación de estrategias que he tomado tanto para sanar como para resistir en un mundo estructurado por la violencia. Algunas de estas estrategias implican arte, otras implican respirar.

 

¿Cuándo descubriste que como activista estabas explorando los aspectos políticos y transformadores de la poesía?

Empecé a escribir poesía cuando tenía 13 años. Yo no tenía espacios en mi vida para compartir lo que sentía o lo que pensaba, la poesía fue realmente el único lugar seguro que tuve para nombrar mi dolor. Creo que hay algo profundamente político en nombrar el dolor en un mundo que está destinado a desensibilizar tu dolor y el de los demás. Y así desde el comienzo mi escritura ha sido política, nació de una sensibilidad del “sufrimiento” y con el tiempo he sido capaz de hacer más explícitos los distintos sistemas de poder que han producido ese sufrimiento.

 

Cuando hablás de tu historia de vida decís que no se trata de una narrativa trans convencional, sino que se trata de un género que se resiste a ser definido por un cuerpo. ¿Podrías contarnos más acerca de esa experiencia?

Seguro. Creo que estamos en un momento peculiar en el que la mayoría de los entendimientos blancos, neoliberales y binaristas de lo “trans” están siendo universalizados como la legítima forma de ser transgénero. Se supone que la historia debe ser la de la disforia o las experiencias de estar “atrapado en el cuerpo equivocado”, para luego buscar rectificarlo física y socialmente transicionando hacia el género “opuesto” por medio de hormonas y cirugía. No es que yo quiera volverme una chica, yo ya era una chica, y era un chico, y no era un chico, ni era una chica. Mi condición trans es acerca de rehusarme a participar de las lógicas de género binario convencionales. Un sistema que, por cierto, ha sido y sigue siendo impuesto sobre personas negras y morenas por medio de distintos sistemas de racialización y colonialismo. En nuestra sociedad gran parte del esfuerzo para hacer “auténticos” nuestros géneros recae sobre las personas trans y no en las sociedades, que son las que deben redefinir sus paradigmas.

 

¿Creés que eso es algo común que nos sucede a todos pero que estamos educados para no atender esa cuestión?

Sí, absolutamente. Creo que la cosa de un proyecto trans y un proyecto queer es que no es, de hecho, acerca de “personas trans” o “personas queer” como un grupo discreto e identificable. Un proyecto queer y trans es acerca de abogar por su propia abolición, reconociendo que ninguno de nosotros encaja en el género o la sexualidad normativa, que son todos cuentos de hadas lo que nos contaron.

 

Vivimos toda nuestra vida rodeados por tecnologías de género ¿cómo creés que podemos hacerles frente?

Sí, vivimos en un mundo donde estamos saturados de género desde nuestro primer aliento. Somos asignados, forzados, vigilados, perseguidos, empujados hacia el género sin ningún consentimiento. Es todo muy abrumador. Pero pienso que lo que se necesita es crear movimientos donde honremos la autoidentificación de las personas. Crear espacios para que las personas puedan experimentar y disidir respecto al género de manera segura y afirmarnos los unos a los otros en nuestros propios viajes hacia la autodeterminación de género. Se trata también de la construcción de movimientos que desafíen los sistemas materiales que sostienen al género como las fronteras, las prisiones, los centros de detención, etc. La liberación de género es parte de cualquier otra lucha por liberación.

 

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Foto: The Transcending Gender Project

 

Con bastante frecuencia atacás a la universidad en tus presentaciones de poesía. ¿Qué podés decirnos acerca del mundo académico en los Estados Unidos y su contribución a mantener el statu quo?

El sistema universitario es una de las principales vías por medio de las cuales Estados Unidos sofoca la disidencia. La mayoría de los jóvenes están encadenados por la deuda de este sistema del que a menudo tienen que participar a fin de conseguir algún empleo. Esto significa que no son capaces de trabajar en empleos que realmente deseen, tienen que aceptar trabajos corporativos asimilacionistas solo para pagar sus deudas. La deuda es una estrategia calculada para mantener a la clase trabajadora sometida, especialmente a las personas de color. El sistema universitario intelectualiza la lucha para que tengamos personas que se sienten “progresistas” solo porque conocen acerca de los problemas que enfrenta la comunidad. La universidad nos enseñará cómo criticar, pero no cómo demoler y construir de nuevo. Esto se debe a que la universidad es una parte de todos los sistemas que estamos tratando de desmantelar, de hecho invierte y se basa en ellos.

 

Desde 2009 compartís el dúo queer sudasiático de performance y artes literarias Darkmatter con Janani Balasubramanian. ¿En qué están trabajando ahora?

Estamos terminando la parte estadounidense de nuestra gira (It Gets Bitter Tour) en mayo para luego dirigirnos hacia Europa para presentarnos allá por primera vez. Estamos muy emocionadxs, con ganas de ver cómo resulta.

 

¿Qué papel juega el humor en el trabajo que hacen juntxs?

Yo tomo muchos guiños de lxs drag queens para mis presentaciones en vivo. Creo que son absolutamente geniales y que se salen con la suya diciendo todo de lo que nadie más se atreve a decir. Leí esta cita en algún lado: “hacelos reír y luego meteles la verdad en sus bocas mientras aun estén abiertas”, y se me quedó pegada desde entonces. Yo creo que necesitamos humor para poder sanar. Tenemos que ser capaces de encontrar humor en todo el dolor porque es a través de ese humor que podemos generar la esperanza, la resistencia y el desenfado que necesitamos para seguir luchando.

 

Me comentaste que habías estado en Buenos Aires. ¿Podés contarnos algo acerca de tu visita a Argentina?

Sí, estuve en agosto de 2013 en Buenos Aires, participando de una convocatoria de activistas sexuales de todo el mundo para discutir sobre políticas sexuales en nuestras propias regiones. Quedé encantadx con la ciudad, o al menos lo que pude ver de ella. Espero poder regresar pronto y pasar más tiempo esta vez.

 


El cinturón bíblico

Publicado originalmente en: returnthegayze.com

Por: Alok Vaid-Menon

Traducción: Martín Zícari

 

Estoy de vuelta en mi barrio de la infancia cuando me llega la noticia de que Leelah,
una chica trans de 17 años, se suicidó tirándose abajo de un camión.
El artículo se refería a ella por su nombre y género de nacimiento
Y recuerdo que el “descanse en paz”
Es un lujo que solo disfrutan los cuerpos
Cuya violencia termina con la muerte.

Estoy esperando en una sala que me atienda un quiropráctico
Seguramente me va a diagnosticar el dolor de espalda que me agarró este año
Pero mirando a la señora que espera en la sala conmigo
Creo que este es también un lugar para ser tocado
Para experimentar la intimidad de sacarse lo extraño
Y dejar que un hombre te toque
Como si le importase

Podés ver,
En este pueblo ciertos actos transgresores están permitidos
Cuando están cubiertos por la obra social o
Hay una cita bíblica que lo justifica
(¿hay alguna diferencia?)

Este último año empecé a identificarme públicamente como trans
Mi doctor no lo sabe, pero mi mamá sí
Igual, si ella pudiese usar la negación como pronombre para mí, lo haría.
Hoy más temprano mi abuela me dijo que los chicos jóvenes como yo
No tendríamos que tener tantos dolores en el cuerpo
En otras palabras, que no tendríamos que estar lastimados

Sino que nosotros, aparentemente, tendríamos que lastimar.

Vivimos en un pueblo chico de Texas
Lo que significa que hay cruces colgadas de todos los consultorios médicos
Y versos bíblicos escritos en Comic Sans e Impact usadas no-irónicamente
Y pienso qué interesante es
Que un símbolo pueda significar tantas cosas diferentes para dos personas
Su arte, mi cliché
Su certificado de nacimiento, nuestra condena al abuso
Nuestra femineidad, su ridículo
Su cruz, mi compañera Ashley

Quien
En décimo año me dice que me voy a pudrir en sulfuro ardiendo si no acepto a
Jesucristo

Hay pocas cosas sobre las que la gente
De donde soy tiene razón
Pero creo que ella tenía razón en eso
Firmado: yo,
El puto quemado de Texas

El médico recorre los músculos de mi espalda
Me pregunta si tuve un accidente
Necesita explicar cómo es posible que algo
Se sienta tan roto pero
Aún siga funcionando

Parecería que mi médico piensa al dolor como una excepción

Qué privilegio es navegar el mundo así

Como si el dolor fuese algo que podés identificar y eliminar
Y no como la única cosa que te recuerda que tenés un cuerpo

Este es el pueblo donde intenté suicidarme a los 13
No tenía las palabras en ese momento
Era una presión en el pecho
Un tono en la voz
Un cinturón en el cuello

No había palabras para el porqué
Solo estaba el cuerpo
Y su religión
Y este cinturón bíblico alrededor de mi cuello

Y no sabía lo que estaba haciendo
Pero sabía por qué lo estaba haciendo
Y eso
Se sintió
Suficiente.

A veces extraño esa sensación de convicción

Hoy tengo toda la teoría para explicar
Cómo este doctor y este dios y este pueblo
Hicieron que este cuerpo encuentre la disidencia
Esa mano encuentra el cinturón
El cinturón encuentre…

Pero no tengo la convicción que viene
De entregarse al cuerpo
Escucharlo por lo que es
Porque tuve que poner mi cuerpo en mudo
Para mantener el cinturón bíblico abajo
Alrededor de mi cintura y no de mi cuello.

Hoy tengo toda la teoría
Para saber por qué llaman a esto un suicidio y no un asesinato:
Para lavarse las manos y cruces de la sangre
Como si nos odiásemos por elección propia y no ajena
Como si nos matásemos porque queremos y no porque nos lo dicen
Como si no estuviésemos siguiendo su profecía
De rodillas
En su nombre
Amen

Doctor el único accidente en mi vida fue cuando
Me proclamaron hombre y morocho cuando nací
Y desde ese momento estoy tratando de recuperarme

El tema con este cuerpo es que vos vas a usar las palabras
“ansiedad” y “presión” para diagnosticar dolor
En vez de “raza” o “género” y todas las otras palabras
Que nunca mencionan tus biblias o textos médicos
Ese diagnóstico lo llevo como mandamiento en mi espalda
Desde que un hombre parecido a vos
Le dijo a mi mamá que había nacido
Pero se olvidó de decirle que también me prescribía la muerte

¿Por qué lo que importa no es el accidente, el insulto, la trompada, el suicidio?
Como si la violencia, como si el trauma, como si el género
Fuese un episodio que empieza y termina.
No funciona así,
Y nunca termina.

La mayoría del tiempo es aburrido, tranquilo y normal
Se nos huele tan a la distancia
Que no podemos ver la diferencia
Entre nuestra depresión y nuestra opresión
Entre nuestra violencia y nuestro género
Entre nuestro pecado y el color de nuestra piel
Entre la palabra de dios y nuestro odio propio.

Tengo dolores no por un accidente
Pero porque hay una norma
¿Podés entenderlo?

Su muerte no fue un accidente
Es la norma
¿Podés entenderlo?

No estamos rotos
Estamos pasando el camino que nos marcaron
¿Podés entenderlo?

Le digo al doctor que me resbalé y me caí
Por la misma razón que dejo que mi mamá use los pronombres incorrectos
De la misma manera que le digo a la gente que estoy más feliz porque me mude del pueblo
De la misma manera que muchos de nosotros aprendimos a actuar desde chicos
Y nunca paramos

Porque duele menos
Y a veces
Eso es suficiente para sobrevivir.


↳ Página personal de Alok: http://returnthegayze.com/

↳ Darkmatter Poetry: http://darkmatterpoetry.com/