YESCA


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Texto: Deni Rodríguez Ballejo

Ilustración: Julián Solís Morales

 

Bajo de una droga rara. Jamás antes la probé. Es año nuevo y escucho Drake. Antes de irme a dormir otra vez con esta pija frágil, con ganas de coger, elaboro unos versos de estos que labro en piedra. En mi cara el resplandor de un ventilador y evocando un amor a la distancia escucho a Lil Wayne y ya no tengo ni ánimos de falopa: mi vida se disuelve como una solución inyectable: una de diseño que te arranca la ansiedad. Moviéndome al ritmo cansino del alba, doliéndome la panza de champagne, elijo no hacerme la paja y vibrar como una obra de arte: sueño ser la cola de Nicki Minaj, sueño volver a mis recuerdos más urgentes y demente perderme en un perfume hasta acabar -sin tocarme-. Lechita en el poema, sin malestar, la luz de la mañana amenaza con encandilar pero esta música espiritual no tiene freno y se chupa en los dedos esa pulpa, la lame, veraniega, no considera la posibilidad de aceptar un agite que aplique ante cualquier esbozo de debilidad. Comienza a pegar el sol en la terraza y la notebook Hewlett Packard tampoco va a arrugar (aún cuando un día manija le haya arrancado la barra espaciadora), mi nena duerme sola, mi nena se angustia ante el ritmo secular de las 6 de la mañana en Mar del Plata y podría aspirar toda una raya larga que me haga delirar pero acá solo hay agua mineral y mi música son estas meras palabras de aplicar un rictus de la boca, tener la lengua de lamer a mano, tener los graves al palo y apreciar la belleza entera de una lengua; no hablo solo de saliva y manotear sin carpa: todo esto es más que solo coger; tus tangas no me alcanzan, amor, ahí en el segundo cajón llamándome: la vida toda se consume con la noche y cada día se asemeja a un vil conteo donde alcohol y sobriedad se disputan mi alma ya embobada por una ironía que de todo se burla implacable al punto de llegar a quemarme la cabeza y chicas menean sus colitas mientras tanto en las veredas. En realidad solo quería decir lo mucho que aprecio la estrechez de un jogging pero mejor me calmo, me llamo a silencio y comienzo por tomar mi pija delicado con la derecha y cierro despacito los párpados, la acaricio para olvidar tanta pavada que sin querer pasa por mi cabeza y encima rima.

Te veo tan ensimismada en esa precariedad de libro de autoayuda. Yo escucho una canción que ya escuché mil veces y me trago esta cerveza de postre que ya se acaba. El ventilador en cuatro menea, mi cara engrasada anticipa las ganas de irme a bañar y las milanesas fueron un éxito. Voy a ordenar correctamente la casa antes de que llegues y voy a tratar de estar radiante, casi como si no te hubiese extrañado. Te leí media biblioteca ya, desechando todo lo que no me gusta, acotándome a los prejuicios. Espero que cojamos tan rico como para que el universo se entere, o al menos algún vecino en el edificio. Tengo hermosas remembranzas del año pasado y estoy optimista: debe ser esta ligera ebriedad, vaso tras vaso, como un bolero me va susurrando que todo está bien, que todo pasa, todo se va y por más solo que esté tengo un puñado de respuestas para esas tantas tontas preguntas que me hago caminando por ahí, sumido en la lógica de los diarios íntimos

Le estoy poniendo bastante onda a la vida a pesar de todo. Despertarme extrañándote es raro, pero al menos tengo aire acondicionado y nadie me molesta, si bien prefiero echarme una siesta que estar acá reflexionando o salir a la calle a la que no salgo hace tanto en un feriado. Me miro las manos. Tengo un par de textos para leer en el Word. Tengo una botella de Cepita naranja tentación. Tengo solo un par de buenos proyectos en el cerebro y es cierto que a veces no uso bien mi tiempo pero disfruto, y el fruto puede ser solamente un delirante experimento, algo así como un espiral, exótico e infrecuente. Pienso en otras cosas para no pensar en vos, en los inexpugnables rasgos de tu cara. Espero que haya algo piola para cocinar, algo liviano, para alcanzar la lucidez de una vez, tenerla en una mano y con eso viajar hasta el once, ver a Damián, a Mara, y que me hablen un poco de algo más que mis propias sensaciones y emociones, porque se puede escapar, se puede dejar de pelotudear atascado en un recuerdo. Y entonces tomo jugo Cepita y saco conclusiones, me entretengo con estas dispersiones y me hago fuerte, sobre todo me hago fuerte y me concentro en seguir así, de nuevo, y mis amigos me hablan por whatsapp, Enzo me dice que se va a Córdoba a dragar agua y yo pienso más que nada en la terrible belleza del verbo dragar y en la ejecución del silbido de las chicharras, en el palomar que se está formando en el techo de mi casa, en el ritmo silencioso de mi barrio y en un verso específico de un libro bastante gordo de Jorge Luis Borges: he paladeado numerosas palabras y no me importa si por un arriesgado exceso de amor me vuelvo grasa, me calmo al pensar en la oportunidad de no solo besarte una vez más sino además darte algunos años de mi vida, y si es que tiene que haber despedida que sea una bien digna, algo que se parezca a lo que me parece es un final. Ayer le confesaba todo en la cara a Faustina y casi me largo a llorar, tenía un chopp de Imperial y no logré terminar una milanesa, pero sí la cerveza, está claro, y después me tomé unas cuantas más, de hecho desperté de pronto en Burzaco, agradeciendo que no fuera Longchamps o el Chaco, con la lujuriosa serenidad de ser un guachín en el conurbano una mañana de verano donde el sol pegaba claro, clarísimo en las curtidas veredas de ese centro comercial abarrotado de persianas. No sé cómo olvidarte sin que vuelvas y vuelvas, no sé, todavía no es fin de mes y tengo los bolsillos estallados, tengo los libros que quiero, tengo un agujero negro en el cerebro y mi tiempo es limitado: si no me voy ya mismo a bañar después voy a tener que andar apurado.


Deni Rodríguez Ballejo nació en Ituzangó en 1991, pero vive en Temperley desde siempre. Es poeta. Publicó en 2014 la plaquette “Los Colmillos” por Ludwig Ediciones y para mediados de este año estará sacando “Finta”, un poemario editado por el mismo sello. Actualmente lo que escribe se puede leer en ufrubi.tumblr.com, su blog, y participar de su verborragia en Twitter donde es @_Deniboy_.